Esmeralda

Testimonio

¿Qué aprendiste durante tu viaje a Canadá?

 

Aprendí y desaprendí. En general, aprendí nuevas experiencias tanto en la escuela como en la vida y sobre otras cosas que antes se me dificultaban. Aprendí hablar con señas (se ríe) con las personas que no hablan la misma lengua que yo. Conocí cosas que nunca había visto en mi escuela en Chiapas.

¿Qué te gustó más de Vancouver y qué extrañaste de México?

 

Lo que me encantó fueron mis profesores y profesoras, sus actitudes y su forma de enseñar; se esforzaron mucho para que aprendiéramos con rapidez. También, me encantó vivir con la familia que me hospedó en el homestay. Sentía que tenía dos escuelas, lo que no aprendía en la escuela lo aprendí en la casa y viceversa. Todas las personas a nuestro al rededor ponían de su parte para que aprendiéramos y conversáramos, incluyendo a las jóvenes que vivían con nosotras en casa.

 

Lo que más extrañé fue la lengua, ya que tuve la limitante de no poder expresarme como hubiera querido. Me hubiera gustado poder hacer más amistades de Corea y el resto de Asia.

Después de esta experiencia, ¿cómo percibes tu país?

 

Ahora noto más que en mi comunidad muchas y muchos jóvenes dejan de estudiar y migran por preferir trabajar. Hay quienes piensan que el estudio es un perdida de tiempo; hay quienes lo hacen porque no les ajustan los recursos económicos; y hay quienes no cuentan con el apoyo de sus padres.

Sin embargo, lo que más valoro de México son las personas que luchan para seguir adelante y alcanzar lo que quieren. También a aquellos padres y madres que apoyan y animan a sus hijos e hijas a seguir estudiando, aunque no les puedan ofrecer los recursos suficientes para la escuela pero que hacen el esfuerzo para trabajar en el campo y alimentarles (en mi comunidad lo más importante es el maíz).

 

A mi gustaría que México abriera bien los ojos para no votar por los malos gobiernos. Que la gente no se vaya por el puro interés del dinero que les dan los partidos (muy poco, por cierto). Yo quiero que el gobierno dé a las y los chiapanecos algo más productivo y que haya más empleo para las nuevas generaciones.

¿Cómo te cambió la vida este viaje?

 

Me cambio de la manera más hermosa, transformó mi forma de pensar. Me dio la seguridad de creer que sí se pueden lograr nuestros sueños. Me dio la fuerza de seguir y luchar para estudiar una licenciatura.

Si yo pude lograr este viaje, ¿los demás por qué no? Ahora pienso y siento que todo se puede.

¿Qué mensaje darías a otras/os jóvenes?

 

Que todo se puede sin importar nuestra raza. Si yo, como mujer indígena, pude lograrlo, tú también puedes, no te permitas tener miedo hasta que ya estés en el proceso, así de todas formas, ya diste unos pasos para llegar a la meta.

¡Todo se puede lograr si nos ponemos un objetivo y nos esforzamos para lograrlo!

Nadie puede decir que no podemos, las herramientas están en nuestras manos.

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